¿Realmente La Moda Colombiana Tiene Etiqueta Verde?

Durante el último año hemos estado escudriñando a través de las pasarelas y marcas nacionales que prometen sacar la cara por la Industria Textil, así como por los pequeños diseñadores que emergen en la ciudad confundiéndose entre las tiendas de comercio local hasta los pabellones de Corferias en búsqueda de mayores oportunidades; tratando siempre de encontrar como si fuera una aguja en un pajar aquellos que están realmente atreviéndose a proponer algo distinto pero sobretodo arriesgándose a hablar de sostenibilidad en sus diseños y/o en sus procesos que claramente sea un cambio para el futuro de la Moda Colombiana.

Las maravillosas propuestas que se ven, reflejan el talento colombiano y todo el resurgimiento de la cultura desde lo ancestral hasta lo vanguardista que promete llegar muy lejos. Sin embargo es importante hacer un alto en el camino para replantearse trabajar más con textiles sostenibles y/o fibras más naturales para que el futuro no nos tome desprevenidos, enrutándonos desde ya a una Industria más responsable en la cual no caigamos en el mismo circuito banal de comprar y tirar.

No sobra decir que la Moda Colombiana ha estado trabajando bastante por ser más inclusiva socialmente y tiene un alto contenido de ética y comercio justo que claramente es un punto positivo en un momento histórico tan crucial como el que vive el país y por eso nuestro deber como consumidores es apoyar esa economía local y esa industria propia que nos mueve hacia adelante.

Pero de otra parte aún falta mucha investigación para desarrollar fibras más naturales y procesos más limpios, en ocasiones pareciera que se han quedado en el aprovechamiento de residuos y/o en el comercio justo que claramente genera un valor incalculable; sin embargo, el país sigue quedándose años luz atrás en cuanto al desarrollo de una economía más circular, mientras que otros países ya han entrado rápidamente en la imparable ruleta que les asegura un futuro más sostenible.

El último informe liberado del Copenhagen Fashion Summit habla del riesgo que tiene el crecimiento de la Industria Textil, donde se estima que para el año 2030 el consumo de ropa y calzado aumentará de 62millones de toneladas a 102 millones, lo que indudablemente causará un impacto fatal en el Medio ambiente de seguir desarrollándose de la manera convencional como se ha estado haciendo. Así mismo de continuar manteniéndose los índices de consumo actuales para el mismo año la demanda aumentará un 50% es decir que es imperativo tener en cuenta cada uno de los factores involucrados en la cadena de valor para transformarlos en una producción más limpia que respete lo ambiental y lo social.

Muchos miran incisivamente a las grandes marcas como responsables de ese cambio y sin embargo en países como Colombia el nicho más grande se encuentra en las pequeñas y medianas marcas de moda que se convierten en el “punto Ciego” de esta cadena, con prácticas totalmente contrarias a lo esperado y que constituyen un amplio punto de generación de prendas.

Todavía nos queda un camino largo por recorrer, empezar por la academia que debe incentivar otro tipo de propuestas y de investigación para que los nuevos diseñadores formulen cambios desde el inicio; así como la educación al consumidor que a través del tiempo se convierte en una presión fuerte gracias a sus preocupaciones sociales, ambientales y éticas logrando finalmente mejores prácticas y transparencia.

Si volvemos a la pregunta inicial, ¿Realmente la Moda Colombiana Tiene Etiqueta Verde? La respuesta podría ser bastante ambigua no solo porque actualmente se confunde el termino Moda Sostenible con la ética y el Comercio Justo en la Industria, si no por lo expuesto anteriormente, nos falta mucho por transformar; lograr por ejemplo en términos medio ambientales llegar a producir bajo un ciclo cerrado (aprovechando al máximo la materia prima desde el inicio hasta el desecho y entendiéndose que por cada prenda producida debe haber una reciclada), trabajar con fibras naturales 100% reemplazando incluso algunas de las utilizadas actualmente por otras que generen menos impacto en los suelos al producirse de manera industrializada; lograr un consumo de energía reducido así como disminuir el consumo de agua pero también la contaminación de la misma con productos químicos peligrosos. Eliminar la Sobreproducción de prendas que solo incrementa la cantidad de desecho. Una Industria Textil más responsable socialmente, es decir que propenda por lugares de trabajo seguros, donde se fomente el bienestar común, salarios justos, transparencia y trazabilidad (conociendo incluso sus proveedores y sus procesos) Haciéndose responsable de sus desechos y aprovechando cada uno de los insumos que adquiere.

Hablar de una etiqueta verde aún es prematuro para Colombia pero el camino ya está trazado y solo esperamos que más diseñadores, productores, confeccionistas, industriales y consumidores se sumen a la tarea de arriesgarnos por el Planeta.

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