La Moda Se Suma Al Modelo Circular

Angela Sarmiento

Mucho hemos hablado sobre el Impacto Ambiental Negativo que tiene la Industria Textil, ríos enteros con los colores de la temporada, terrenos infértiles debido a los excesos de pesticidas y otros químicos usados en la producción a gran escala de algodón, explotación desmesurada de hidrocarburos con los que se produce polímero que es transformado en Poliéster; tintes tóxicos mezclados en las fibras para obtener estampados de tendencia y finalmente la descomposición de una cantidad considerable de ropa que es arrojada año tras año a los vertederos de basura y que tarda en descomponerse generando más toxinas en el aire y en la tierra.

La preocupación de disminuir este impacto no está únicamente en la Moda, el Mundo entero está cambiando sus modelos de producción por uno más sostenible debido a que la sobre-explotación de recursos en un planeta finito ya no se ajusta al modelo económico actual. Países como Copenhague ya recicla el 80% de toda su producción nacional para procesarla y convertirla en algo de uso nuevamente. La Industria Textil no puede ser ajena a todo esto ya que anualmente se producen entre 80.000 y 100.000 millones de prendas, una cifra considerable si se tiene en cuenta que cada prenda en la era de la Fast Fashion es utilizada máximo 5 veces por cada persona; el gasto de recursos es altamente sorprendente y el desecho generado lo es aún más.

La respuesta a todo esto ha llegado de la mano de la ECONOMÍA CIRCULAR un modelo que busca producir reduciendo el gasto de recursos naturales, incrementando el aprovechamiento de los que ya hay y sobretodo cerrando el ciclo en cada uno de los pasos de la cadena de producción a lo que se llama PRODUCCIÓN LIMPIA; básicamente un gana a gana con el que las empresas reducen sus costos, incrementan su eficiencia y se disminuyen los riesgos ambientales como sociales. Pero entonces...

 

¿Cómo puede implementarse esto en la Moda?

Primero hablemos que estamos en una época de transición en la que no es posible implementar de lleno todos los lineamientos, al menos en Colombia; por ejemplo, llegar a una producción totalmente limpia requiere de tiempo y de procesos que hasta ahora están siendo conocidos. El Modelo Circular actualmente puede verse de manera parcial en algunas iniciativas en el país, aunque en el Mundo hay algunas que ya están totalmente apegadas al proceso.

Cuidar desde el origen de la materia prima que sea lo más orgánica posible, un proceso productivo sin tóxicos, diseño con cero residuo, transporte ecológico, venta acorde con los lineamientos del Comercio Justo (un punto que atañe el respeto por los derechos laborales y la protección de la población involucrada), una prenda de calidad que no necesite procesos de lavado fuertes para garantizar su durabilidad, detergentes que respeten el medio ambiente y finalmente garantizar que el desecho de la prenda pueda ser reciclado, transformado y de fácil descomposición.

Quizás suena un poco extremo de lograr, pero existen alternativas para empezar a generar este modelo desde las pequeñas y/o grandes compañías; algunas han optado por el aprovechamiento de los recursos ya existentes; empezando con el reciclaje como base del proceso; aunque parezca un paso final, realmente puede ocupar cualquier lugar en el proceso productivo; un ejemplo de esto es la empresa Hilaturas Ferre de Alicante España que ha transformado su tradicional negocio textilero en una fábrica de hilados en color a partir de fibras recicladas de algodón y poliéster, hoy en día transforma y vende a grandes marcas como Inditex que están recibiendo las prendas usadas para ser enviadas a estos procesos de reciclaje.

Adidas tiene una línea de zapatillas hechas a partir de botellas Pet recicladas y recuperadas de los océanos. Algunos diseñadores están retomando vestuarios descartados por mujeres presas de la moda rápida (quienes no pueden repetir sus outfits en las redes sociales) y los están transformando en verdaderas piezas de arte.

Otras compañías se arriesgan a más y le apuestan todo al modelo circular. Piñatex es ejemplo de esto, un negocio que reinventó las curtiembres en algo más ecológico, a partir de la innovación lograron generar cuero de la piña produciendo marroquinería sostenible y manteniendo un circuito cerrado. Hope Made in the World marca con corazón colombiano que crea prendas de algodón orgánico producido en el Perú quienes acapararon el mercado estadounidense con una bandera de sostenibilidad y respeto por los derechos laborales de quienes están involucrados en el proceso.

Pero toda esta transformación hacía una Moda circular únicamente depende de un movimiento colectivo que presione el cambio de las grandes marcas hacia un camino más justo para todos. Un cambio de consciencia grupal que nos mueva de nuestra zona de confort hacía modelos económicos más equitativos y hacia unos hábitos de vida que vayan acorde con el ciclo natural del planeta.  

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